La Revista Proceso, publicacion históricamente comprometida con el trabajo periodístico serio, pero que en los últimos años mostraba una tendencia más o menos decadente con el apoyo incondicional a ciertas causas que hacían dudar de su credibilidad.
Al parecer lo publicado el día de ayer en este semanario mexicano, la entrevista que Julio Scherer realiza a uno de los narcotraficantes más buscados del mundo, nos hace pensar en dos vertientes:
La primera radica en el trabajo realizado por el autor y la línea que maneja este mismo; y la segunda claramente plantea el papel y la eficacia del Estado Mexicano, el cual declaró la guerra al narcotráfico desde el año 2006.
Vayamos con la primer vertiente. El trabajo de Scherer es uno de los acontecimientos más sonados de la historia reciente del periodismo en México, que ha estado de capa caída los últimos 15 años y que no ha sabido aprovechar la apertura en los medios de difusión, más bien se ha concentrado en banalizar los hechos o hacerlos crecer a conveniencia de unos cuantos poderosos.
Muestra de ello es el reciente ranking que se publicó en la red, en donde México no pinta ni siquiera en los primeros 200 puestos de diarios que se publican en línea. Inclusive en esa lista podemos encontrar medios de paises que ni siquiera nos atreveriamos a pensar. Ni uno de esos periódicos "grandes, poderosos y comprometidos" tiene el alcance global ni la credibilidad que sus contrapares de, no sé, Indonesia.
El trabajo de Scherer también hace pensar en la poca eficacia del Estado Mexicano, el cual declaró una lucha frontal contra el narco y que simplemente, después de tantos muertos y el aumento de la violencia se tienen saldos negativos en esta aventura de gobierno.
Aquí cabe destacar que el gobierno se ha debilitado y el votante de a pie tiene percepciones simples de lo que sucede en el ambito político. Sí, somos una democracia, pero pasando por una infancia traumática que anhela de cierta forma el regreso de formas autoritarias de gobernar.
Ese es el riesgo. Que a la falta de eficacia en las administraciones que fueron una oposición real en el pasado, vuelvan esas viejas formas de hacer las cosas, que con pretextos de continuar los "principios revolucionarios" perdamos lo que tanto trabajo nos ha costado medio construir y que se cae como castillo de naipes.
Por lo menos, un medio tuvo el atrevimiento y la templanza de ir más allá de la nota roja fácil y vende ejemplares. Enhorabuena Proceso.
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