viernes, abril 16, 2010

Fin de semana en jueves. Aeropuertos. Parte 1 de 3

Es jueves y son las 5:30 de la mañana, estoy en Madrid Barajas, platico con el que fue mi compañero de asiento en un extenso vuelo que cruzó el Atlántico por la parte norte. La ruta interna de EEUU nos hizo pasar por NYC, tangencialmente talvez, y emprendimos camino a ultramar.

El viaje fue extenso, leí un par de volumenes del Conozca Mas, uno dedicado a la historia del cine 1895-2008 y otro con artículo principal sobre las bolsas de valores en el mundo. Me aburrí.

El pasillo de la terminal 4S de Barajas es extenso, nos dicen que el metro no funciona, iré por mis libros en el regreso, sólo estaré poco menos de 500 minutos en la península. Confieso que la llegada por Galicia no fue la mejor, aunque ya estamos en centro.

Platico de cortes de carne con mi ahora ex-compañero de asiento, tomará el vuelo a Barcelona a las 7 am. Encontramos unos británicos que les suspendieron un vuelo a Londres la noche anterior, nos ofrecen café en termo, aceptamos.

Los britons se van, mi ex-compañero de asiento ve anunciado su vuelo a Barcelona, nos acercamos a su puerta. Nos despedimos afectuosamente, nos damos correos y teléfonos, jamás lo volveré a ver, así son los compañeros de asiento. Llamo a casa, me entero de cosas de política.

Comienzan a abrir los comercios en la zona internacional, me encuentro con apetito, lo último que probé fue una ensalada 13 horas antes en Benito Juárez, acompañado de mi mejor amigo y los sms de la dulce Mel, que no trabajó ese día. Esperaba encontrarle en el mostrador de KLM, mala suerte, la constante en nuestros encuentros y desencuentros.

Lo admito, odio la comida de avión, sólo bebí agua mineral en mi viaje. Las porciones tipo carrito de almuerzos no son mi fuerte, así que pasé de la comida, la azafata me vio con recelo.

Después de desayunar, paseo por la zona internacional, interactúo con una familia ecuatoriana, unos judíos ortodoxos y unos rumanos, pláticas de futbol, la eurocopa y demás. Compro un par de baterías y en la radio madrileña se burlan de Zapatero y pinchan a Snow Patrol.

El tiempo corre y repaso, se anuncia mi salida a Geneve, compro una botella de tequila en el Duty Free que podría beber en una noche, terminaré obsequiándola en Lausane.

Mi vuelo se documenta, entro a la nave y me recuesto. Ciento cinquenta minutos despues, estoy en Geneve, paso por los controles, me enfilan en "Resto de las nacionalidades", en la fila contigua veo a Jack Nicholson.

Mi turno en el control, recibo un bienvenido en español y que sean buenas vacaciones, es de tarde ya, casi recién entrada. Voy a por mi equipaje y me dispongo a buscar un tren a Bern, antes paseo un poco por Geneve y llamo para pedir un poco de orientación.

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