miércoles, abril 14, 2010

El Chopin que no fue.

Me gusta la música clásica, los autores intensos, pero a la vez sencillos. Metódicos, arrojados, épicos y hasta románticos.

Mozart, Dvorak, Beethoven, Debussy son de mis favoritos. Confieso que su obra me conmueve y me deja varias cosas pensando en la cabeza. A Chopin lo consideraba dentro de mis ideas, demasiado sensible, demasiado melancólico en unas ocasiones.

Mi visión cambió rotundamente hace poco, descubrí un Chopin que me llegaba a lo más profundo y me hacía volar, volar tan alto como en la Estratósfera y ver la curvatura de la Tierra.

Pasar de esa capa y llegar a la Luna, plantar una bandera de cruz blanca y fondo rojo, perdónenme, pero la considero mi patria. Continuar mi camino y pasar por el cinturón de asteroides, mientras una interpretación de Los Nocturnos me recorría por todo el cuerpo.

Mi viaje seguía viendo en popa. Saturno y sus anillos imponentes me hacían creer cosas y pensar en llegar a Próxima Centauri, o a Sirius o a la boca de pez, Fomalhaut, en la constelación de Piscis.

Las notas crecían en intensidad, lo que en un tiempo me pareció demasiado sensible, ahora lo comprendía. Pasaba por el séptimo planeta, Urano, comencé a sentir su frío ambiente, su baja presión, y su atmósfera irrespirable.

Entré a la órbita del octavo planeta, Neptuno. El mar me recordaba los rompe olas, las playas, los ferrys para cruzar bahías. Las notas de Chopin se escuchaban cada vez más distantes; primero fue una leve disminución en mi canal auditivo, después un abrupto silencio, no fue parte de la obra, se fue sin más ni más.

Llegaré a Próxima Centauri sin Chopin, sin su sensibilidad, ni su esencia presente. Pero jamás olvidaré lo que me hizo sentir y lo que me recorrió.

Dedicado a DMBP, donde quiera que ella esté.

1 comentario:

  1. Justo ahora, escucho a Eric Satie y comprendo su lenguaje, no el del músico, el tuyo. Saludos colega, le recuerdo que le acepto unas chelas, por que el café no me deja dormir jajaja.

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